La Asociación Española de Floristas está escribiendo un nuevo capítulo en su historia de más de seis décadas desde el nombramiento de la actual Junta Directiva en la Asamblea General Ordinaria celebrada en el marco del Congreso de este año en Gijón.

Su presidenta, Esther Domínguez, se confiesa una férrea defensora del asociacionismo frente al individualismo y el inmovilismo, y de una filosofía de compromiso y participación para la consecución de los objetivos, entre los que se encuentran la formación y la comunicación.

La nueva Junta Directiva se ha aventurado en un proyecto que refleje este espíritu renovado y la evolución de la Asociación como es la modernización del logotipo.

Como parte principal de la línea corporativa, está inspirado en la esencia de la Asociación, es decir, en la idea de la agrupación y la unión con un fin común.

En el diseño del nuevo logotipo se ha pretendido representar a un gremio profesional de artesanos como son los floristas y que sus características visuales se correspondan con la personalidad de la marca (carácter español, independiente, internacional, etc.).

Entre las letras redondeadas y los trazos artísticos de las siglas, la inicial “A” cobra especial protagonismo simbolizando el corazón y el tallo de una flor con los pétalos de diferentes tamaños alrededor.

El toque de color lo pone la combinación de dos tonos cálidos como el naranja y el carmín – violeta que recuerdan al atardecer, el colorido de las flores y el carácter español sin caer en el tópico del rojo y el amarillo.

Los estrenos en la nueva temporada traspasarán al entorno online con la nueva página web de la Asociación, en la que se mejorará la optimización, la usabilidad y la experiencia de usuario desde cualquier dispositivo.

La Junta Directiva de la Asociación espera que los asociados se sientan identificados con el nuevo logotipo y lo adopten como suyo.