El 1 de noviembre tuvo lugar el Día de Todos los Santos con la visita a los cementerios y el homenaje con flores a los seres queridos fallecidos.

Dada la estacionalidad que caracteriza al sector, se trata de una de las principales fechas del calendario floral, representando el 25% de la facturación total anual para las floristerías localizadas allí donde más viva se mantiene la tradición.

La evolución de las ventas ha sido constante respecto a 2017. Esta tendencia estable se basa en que los clientes que celebran esta festividad son fieles a su continuidad y a su florista de confianza.

Esos días, los profesionales de las flores soportaron infinitas jornadas para canalizar el mayor volumen de pedidos, gracias también a la contratación temporal de personal.

La compra de cada cliente se ha adaptado a sus necesidades, gustos y presupuesto, siendo en muchos casos un producto final personalizado con un precio medio de 40 euros.

En las decoraciones funerarias para el Día de Todos los Santos, el tipo de flor más demandado ha sido el clavel junto con otros clásicos como el crisantemo y la rosa. Cada vez, más clientes demandan flores más exóticas en centros de flor variada, que además son más resistentes. El resto del año, los clientes se suelen decantar por materiales no perecederos como la flor artificial dada su durabilidad, poco mantenimiento, gran calidad y semejanza a la flor natural.

España es deficitaria de algunas de las flores más solicitadas para esta campaña y la producción nacional no es suficiente para absorber la demanda. Por tanto, la ponderación de flores importadas de países como Holanda, Colombia y Ecuador es muy superior a la de las de origen nacional.

Es una realidad que la cultura española ha adoptado Halloween, sin llegar a eclipsar al Día de Todos los Santos. Algunas floristerías lo han visto como una oportunidad y ofrecieron composiciones de flores y plantas inspiradas en esta fiesta para decoración o dedicadas a los más pequeños de la casa.